Internacional I Haití
La capital haitiana, Puerto Príncipe, se encuentra sumida en el caos y la violencia, con una alarmante ausencia de fuerzas policiales en las calles y la constante amenaza de bandas armadas. El ataque continuo a una subestación de policía en la región metropolitana, junto con los numerosos casos de violaciones de los derechos humanos, robos y la incapacidad del Estado para garantizar la seguridad, pintan un sombrío panorama en la ciudad.
Los recientes eventos del 2 al 3 de marzo, donde bandas armadas atacaron las cárceles de Puerto Príncipe y Croix-des-Bouquets, liberando a más de 3,000 presos y causando la muerte de policías, han exacerbado aún más la situación. Asesinatos, decapitaciones e incendios de edificios públicos y privados han sido el sello distintivo de la violencia desenfrenada, obligando a cientos de personas a huir hacia zonas más seguras.
En medio del caos, la ex primera dama Martine Moise expresó su preocupación por la falta de coherencia y responsabilidad de algunos sectores ante la crisis que enfrenta el país. Mientras tanto, la organización Fondation Je Klere (FJKL) ha instado a un cambio radical en el liderazgo de la Policía Nacional Haitiana (PNH) después de los recientes ataques a las cárceles.
La situación se agrava con la persistente crisis del agua en la región metropolitana, donde la escasez del líquido vital se ha convertido en una preocupación urgente para la población. Además, el reciente saqueo de una empresa en el centro de la capital y el aumento de los precios de los productos básicos plantean el riesgo de una creciente inseguridad alimentaria en un país ya golpeado por una crisis humanitaria sin precedentes.
La escalada de la violencia ha obligado a miles de personas a abandonar sus hogares, dejando a muchos en situación de desplazamiento interno y poniendo una enorme presión sobre el sistema de salud y respuesta humanitaria del país. Ante esta crisis, el gobierno haitiano ha extendido el estado de emergencia en el departamento del Oeste por un mes, con el objetivo de restaurar el orden y recuperar el control de la situación.
