Internacional I Haití
Hay una barricada de neumáticos usados y alambre de púas impiden el paso al vecindario más grande de Puerto Príncipe, donde una serie de delincuentes intentan tener control total de la capital Haitiana.
De esta forma, la gente está tomando medidas y una ola brutal de justicia por mano propia sacude a Haití, concentrada en esta capital de aproximadamente 1 millón de habitantes. Los pobladores con armas cierran los barrios. Apedrean y a menudo cortan las extremidades a presuntos pandilleros, los decapitan y les prenden fuego, a veces cuando todavía están vivos.
La violencia continúa por parte de pandilleros armados han robado, violado y asesinado a inocentes. La policía y los funcionarios débiles o corruptos han hecho poco o nada para impedirlo.
Los pobladores han dicho a través de letreros: “Estamos cansados del secuestro” y “Cuídense unos a otros” están colgadas por toda la ciudad, y muchos vecindarios han levantado barricadas como las que cierran Turgeau.
Los vecinos vigilaban una de las cuatro barreras improvisadas que bloqueaban las calles que conducen a su comunidad en las colinas, habitada por médicos, enfermeras, pastores, abogados, vendedores ambulantes e ingenieros.
Las personas que querían entrar tenían que mostrar su identificación, abrir sus bolsos, levantarse la camisa para revelar si tenían algún tatuaje de pandillas, y, si no vivían allí, explicar a dónde iban. Por la noche, quienes querían ingresar a Turgeau también debían proporcionar una contraseña, que la comunidad cambia cada semana.
La policía haitiana no da cifras reales de los niveles de delincuencia. Pero los asesinatos y secuestros relacionados con las pandillas han disminuido debido al bwa kale, dicen activistas de derechos humanos, a quienes también preocupa la violencia espantosa y que personas inocentes puedan ser asesinadas.
"Durante el registro de un minibús con individuos armados a bordo, la policía confiscó armas y otros equipos. Más de una decena de individuos que circulaban a bordo de este vehículo fueron lamentablemente linchados por miembros de la población", dijo la policía de Haití.
La violencia y la postura de la ONU
Los haitianos se despiertan con ruidos de disparos en la mañana, saben que las pandillas han invadido al país y quieren el control total de Puerto Príncipe.
La ONU ha dicho que hay una notable crisis de inseguridad en la capital de Haití, que ha alcanzado niveles exorbitantes respecto a la cantidad de homicidios y secuestros en el país. Las células criminales tienen el control de Puerto Príncipe pero se han extendido a zonas donde antes estaban exentos.
Fuente: Telemicro 5, Agencias.
