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La pandemia de Covid-19 ha dejado un impacto devastador en América Latina, que incrementó la problemática del trabajo infantil por toda la región
Con motivo del Día Internacional contra el Trabajo Infantil, un estudio reveló que esta práctica se ha convertido en una de las violaciones a los derechos humanos más alarmantes y amenazadoras sobre el incremento de esa modalidad de trabajo.
Sobre todo a causa del deterioro económico derivado por la pandemia han contribuido al aumento del trabajo infantil en la mayor parte de América Latina.
El confinamiento y la reducción de los ingresos familiares llevó a millones de hogares a situaciones desesperadas; empujando a los menores a trabajar para suplir las carencias de bienes básicos y alimentación de sus respectivas familias.
En ese sentido, la directora del área de calidad impacto de programas de la ONG Save the Children en Perú, Nelly Claux, advirtió que la pandemia tuvo un efecto significativo en ese problema.
Destaca que las actividades agrícolas, ganaderas, forestales, caza y pesca son las principales áreas donde los niños de América Latina laboran.
Por otra parte, en Centroamérica, la situación no es mejor. En Guatemala, alrededor de 900 mil menores, el 17 % del total;
El Salvador, aproximadamente el 6.1 por ciento de los menores trabajan, y el 40 por ciento de ellos no asiste a la escuela; en Honduras, la pandemia ha provocado un aumento significativo en el número de niños y niñas trabajadores, que se han visto obligados a trabajar para sobrevivir y han sido expulsados de la escuela.
Brasil tiene alrededor de dos millones de niños y adolescentes de entre 5 y 16 años que trabajan, y lamentablemente; en Paraguay, en 2011 se registró que el 22.4 por ciento de los niños y adolescentes de 5 a 17 años trabajaban, representando el 40.8 por ciento de la población de esa franja etaria; en Bolivia, según una encuesta oficial de 2019, unos 724 mil menores trabajaban, y el 41 por ciento lo hacía en condiciones peligrosas e insalubres.
Fuente: Agencias
