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Cuando en julio pasado la Major League Baseball anunció que Rays y Red Sox disputarían este mes una serie de dos juegos en Santo Domingo de inmediato los equipos de mercadeo de organizadores y patrocinadores comenzaron a diseñar campañas promocionales en torno a las figuras de Wander Franco y Rafael Devers, símbolos del presente y futuro dominicano en el Big Show.
Pero esos artes se quedaron en archivos de Photoshop en iMacs. Si bien Franco aparece en el roster de 40 hombres de las Rayas, ni se ha acercado al campamento del equipo, en Port Charlotte, Florida. En Tampa Bay nadie tiene la respuesta del futuro de quien hasta agosto fuera su jugador de más valía, medido por victorias sobre nivel reemplazo (WAR).
Este sábado y domingo, cuando se dispute la serie en el estadio Quisqueya, Franco será el gran ausente. La acusación de sostener relaciones sexuales con una menor le mantiene abierto un expediente en el Ministerio Público. El torpedero tuvo que pagar una garantía económica de dos millones de pesos para salir de prisión y tiene que presentarse todos los meses (los días 30) ante la Fiscalía de Puerto Plata.
Al mismo tiempo, Franco es investigado por MLB, lo que significa que en cualquier momento pudiese darse una decisión sobre su futuro dentro del béisbol profesional de los Estados Unidos, sin que hasta el momento haya pistas de qué decidirá la liga con el jugador de 23 años.
