Haití regresa a la Copa Mundial después de 52 años y desata celebraciones masivas


La selección haitiana aseguró su clasificación al Mundial de 2026 tras liderar su grupo en la eliminatoria de Concacaf, un logro histórico que llega en medio de una compleja crisis social y de seguridad en el país.

Un logro deportivo cargado de simbolismo nacional

Haití selló su regreso a una Copa Mundial de Fútbol por primera vez desde 1974 luego de vencer 2-0 a Nicaragua en un partido disputado en Curazao, resultado que le permitió terminar en el primer lugar del Grupo C de la eliminatoria de Concacaf.

La clasificación representa un hito deportivo profundamente simbólico, pues llega en uno de los momentos más difíciles para la nación caribeña, marcada por la inestabilidad política, la violencia y una crisis humanitaria extendida. Para miles de haitianos, el triunfo de su selección se convirtió en una inyección de esperanza colectiva y motivo de celebración nacional.

Dominio en la eliminatoria y un cierre perfecto

El equipo haitiano logró cerrar la fase de grupos con 11 puntos en cinco encuentros, una marca que lo posicionó por encima de selecciones como Honduras, Costa Rica y Nicaragua, consolidando un rendimiento que superó las expectativas iniciales.

El golpe final lo dio ante Nicaragua, en un encuentro controlado en todas sus líneas: solidez defensiva, acierto en ataque y una estrategia táctica que neutralizó a su rival durante los 90 minutos.

El peso de los datos: cinco décadas después de su última participación

Haití no asistía a una Copa Mundial desde Alemania 1974, cuando protagonizó una de sus páginas deportivas más recordadas.

El retorno en 2026 coloca nuevamente al país en el mapa del fútbol mundial y rompe una sequía histórica que se había convertido en una herida abierta para su afición. Para una población acostumbrada a sobreponerse a la adversidad, la clasificación adquiere una dimensión emocional profunda.

Celebración masiva y desahogo social en las calles

Tras el pitazo final, miles de personas salieron a celebrar en Puerto Príncipe, Cap-Haïtien y otras ciudades, ondeando banderas, cantando y convirtiendo la noche en un estallido de orgullo nacional.

En un país golpeado por la violencia de las bandas y la debilidad institucional, la alegría del fútbol abrió un respiro social, una oportunidad para la unidad y un símbolo de resistencia colectiva en tiempos de incertidumbre.

Mirando hacia el futuro

Aunque el reto que le espera a Haití en la Copa Mundial será enorme, los especialistas coinciden en que la clasificación por sí sola ya constituye un triunfo histórico para la nación.

El equipo tendrá ahora la misión de prepararse para enfrentar a las mejores selecciones del planeta y, al mismo tiempo, seguir sirviendo como referente de esperanza para millones de haitianos dentro y fuera del país.

Fuente: AFP

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